63° Vuelta de la Laguna Chascomús 2018

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63° VUELTA DE LA LAGUNA – CHASCOMUS 2018


Regata Multiclase – Premio Juan Antonio Mazzini


Fecha: 24 y 25 de febrero de 2018
La primera Vuelta se largará el sábado 24 a las 13 horas y la segunda el domingo 25 a las 11 horas.
Pre-inscripción hasta el jueves 15 inclusive:
Veleros de 1 solo tripulante y tablas de windsurf: $400.-
Velero de 2 o más tripulantes: $600.-
Realizar deposito en:
Banco Macro
Club de Regatas Chascomús
Cta Cte: 3-533-0941647263-0
CBU: 2850533630094164726301

CLICK EN LA IMAGEN PARA AMPLIAR
Enviar comprobante de pago por mail a clubderegtaschascomus@gmail.com
Detallando: tipo de barco, numero de vela, nombre de timonel y tripulantes.
Presentar comprobante en la inscripción el sábado 24 a partir de las 9 horas.
Una vez finalizada la pre-inscripción el costo de la misma será:
Veleros de 1 solo tripulante y tablas de windsurf: $600.-
Velero de 2 o más tripulantes: $800.-
Se premiará a quien cruce primero la línea de llegada con la Cinta Azul, una por cada día.
Los ganadores saldrán de la suma de los tiempos corregidos de ambas vueltas
y tendrán premios los 10 primeros.

FOTO: Jorge Cousillas – El Ojo Náutico

La clase que tenga más de 3 barcos participando tendrán premios por categoría.
La historia de la regata

Allá por los años cincuenta del siglo pasado, cuando la Carpintería del Club de Regatas era el lugar de encuentro de los pocos navegantes a vela que diariamente mateaban entre el aserrín y las embarcaciones en reparación, surgió la idea de realizar una prueba (no decimos competencia porque la idea era confraternizar antes que disputar una regata) en la que pudieran participar todos. Es que además de cuatro o cinco Snipe que ya formaban la Flota 466, había canoas con vela, cascos de madera arbolados y algunos otros veleros de calado apenas suficiente como para no encallar en las inmediaciones de la costa.

La idea era realizar la vuelta al contorno de la laguna de 30 kilómetros de costa, a lo largo de todo el día. Y el remate de esa suerte de safari náutico no podía ser menos que un cordero y algunas achuras asados en la parrilla de la carpintería.

La informalidad de la convocatoria impide precisar en qué fecha comenzó aquella aventura, pero el primer registro data de 1954, al año siguiente de la disputa del Sudamericano de Snipe en la laguna, de suerte que hace tres años se cumplieron sesenta años de ediciones ininterrumpidas de la que luego se transformó, efectivamente, en una competencia convocante y atípica dentro de la náutica, que fue cobrando carácter tradicional por su espíritu y su significación.
La de 2018 –porque generalmente se disputa a fines de la temporada- será la sexagésima tercera que hará el recorrido perimetral de la laguna con la participación abierta a todas las clases de embarcaciones a vela de diferentes puntos del país, lo que la transforma, por presente y por historia, en la gran fiesta de la náutica de Chascomús.

Y por más que sea una regata recreativa, todos los participantes esperan ser los primeros en cruzar la línea de llegada para llevarse la Cinta Azul que en los últimos años se han alternado en obtenerla los Catamaranes, Clase A y las Tablas de Windsurf, del mismo modo que los demás se enfrascan en los números para averiguar qué puesto les corresponde en los tiempos corregidos cuya aplicación genera sorpresas de todo tipo, como que un viejo Penguin o un 49er. puedan disputar un lugar entre los diez primeros o figurar de pronto en el pelotón del medio.

A lo largo de la competencia pueden darse todos los vientos, cuando no la calma chicha que crispa los nervios de las mejores tripulaciones, a las que favorece un súbito pampero o alguna de las frecuentes sudestadas que suelen levantarse de repente.

Hubo épocas en que las condiciones de la laguna le dieron características especiales a la prueba. La escasa profundidad de algunas temporadas obligaba a recorridos reducidos, del mismo modo que las malezas acuáticas que dominaron la superficie del espejo en los años setenta convirtieron en laberinto el derrotero esquivando islotes de gambarrusa, camalotes y juncos emergentes. Fue un fenómeno especial que no se ha repetido, pero ni las bajantes, ni las crecientes, ni las malezas ni las tempestades, impidieron que se realizara la competencia, que abarca todo un fin de semana.

Es que se realiza un sábado la prueba principal, pero al día siguiente hay revancha: se larga otra vuelta, pero en sentido contrario a las agujas del reloj, a diferencia de la anterior. A lo que se suman exhibiciones como las de yatemodelismo y algunos desafíos particulares de clases, todo en un ambiente de camaradería que convierte a la Vuelta de la Laguna en una expresión única de la náutica para veleros de orza, en la que el más que centenario club de la ribera se convierte en campamento de las tripulaciones visitantes, feria de oferta de artículos para la navegación y ámbito propicio para el intercambio de experiencias que suelen contar con el aporte los más experimentados navegantes, representantes olímpicos, periodistas y figuras reconocidas de la navegación que en ese fin de semana jerarquizan con su presencia un acontecimiento que ya forma parte del calendario ineludible de los que disfrutan del viento y de las olas.

FUENTE: CLUB DE REGATAS CHASCOMÚS

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